Rechazo vs Aceptación

rejoice

Por J. Suárez S.

12 de Junio de 2016.

Texto: Lucas 15.1-24.

Una noticia reciente, que fue transmitida por Microsoft, conmovió al mundo. El niño japonés Yamato Tanuka, de 7 años, fue abandonado por sus padres en un bosque de Japón por tirar piedras a otros carros. Pero cuando regresaron a buscarlo, minutos más tarde, no lo encontraron. El niño estuvo desaparecido por seis días. Finalmente, lo hallaron sano y salvo. Aunque parece que los padres querían darle una lección de obediencia al niño, también es cierto que le causaron una herida de Rechazo Emocional que nunca olvidará. Así mismo, mucha gente en nuestra América Latina piensa que Dios los rechaza por sus pecados, que es un Dios furioso y con intención de castigarlos severamente por la forma en que han desobedecido. Por eso, miles de personas viven alejadas de Dios y se autocastigan para aplacar la ira del Señor. De ahí la importancia de analizar aquí el Rechazo Emocional.

Podemos definir el Rechazo Emocional como la no aceptación de algo o de alguien. La persona que ha sido rechazada en el pasado presenta síntomas desagradables, tales como: amargura, miedo, desesperanza, sentimientos de inferioridad, rebeldía, culpabilidad, vive llamando la atención, etc.

Entre las causas del Rechazo Emocional están:  la falta de amor, cariño y apoyo en cualquier etapa de la vida.   El rechazo se puede recibir antes del nacimiento: si el individuo fue el resultado de una relación de adulterio o de una violación. Si existían problemas severos entre los padres cuando la persona fue concebida. Si el bebé no fue deseado en el momento de la concepción o si la madre intentó abortarle.  O puede sufrirse después del nacimiento: si la persona ha sido dada en adopción, si los padres se separaron o se divorciaron, si recibió maltrato físico, emocional o sexual, si nació con un sexo diferente al que los padres esperaban o  si nació con un defecto físico o una enfermedad grave, entre otras cosas.

La buena noticia es que la Biblia ofrece la solución a este problema humano. Según Lucas 15.1-24, podemos ver cuatro pasos para sanar las heridas del Rechazo Emocional:

 

  1. RECONOCE QUE DIOS TE VALORA A PESAR DE TUS PECADOS:

Las parábolas en Lucas 15, de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido,  tienen la misma estructura: 1. la pérdida de algo valioso, 2. el rescate del mismo y 3. la alegría de haberlo encontrado. La lección central es que  la persona perdida en el pecado, todavía es valiosa para Dios, y por lo tanto, Él la busca, la rescata y se alegra y hace fiesta cuando la encuentra.

Lucas 15.1 dice: “Muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para oírlo, de modo que los fariseos y los maestros de la ley se pusieron a murmurar: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.»”  Marcos 2:17: “Al oírlos, Jesús les contestó: —No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Los creyentes tenemos que llevar el mensaje de perdón a los pecadores que están en la iglesia, pero sobre todo, a los que no asisten a ninguna iglesia. Por eso, les hablamos, les damos tratados, les enviamos mensajes por internet, o por celular, etc. En fin, nuestra misión principal es ser embajadores del Señor.  El apóstol Pablo dice en 2 Corintios 5:20: “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.»”

 

  1. RECAPACITA Y CORRE A TU PADRE CELESTIAL QUE TE ESTÁ BUSCANDO:

Lucas 15:16-20: “16 Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. 17 Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! 18 Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros.” 20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre.”

Así como este joven, cuando tú recapacitas y cambias tu forma de pensar con respecto al Padre, das el primer paso hacia la solución de tus problemas. Este giro de pensamiento se llama en griego, metanoia, que significa arrepentimiento. Es decir, que en vez de alejarnos de Dios porque pensamos que está furioso y nos rechaza, corremos hacia Él porque nos está buscando lleno de amor, perdón y compasión.

Aprende de Bartimeo que sabía lo que era la compasión de Dios. Mar.10.46-52 dice: “Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. 47 Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: — ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! 48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más:   — ¡Hijo de David, ten compasión de mí! 49 Jesús se detuvo y dijo: —Llámenlo. Así que llamaron al ciego.       — ¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama. 50 Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús. 51  — ¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó. —Rabí, quiero ver —respondió el ciego. 52 —Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado. Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.”

Así que, ahora mismo, amado hermano o hermana, si piensas que eres rechazado por Dios debido a tus pecados, te animo a que arrojes “tu capa”, confiesa tus pecados, salta y corre hacia Jesús y Él te recibirá con los brazos abiertos y llenos de perdón, amor y compasión. Porque 1 Juan 1.9 afirma: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

 

III. RECIBE EL ABRAZO, LA ROPA Y EL BANQUETE DE TU PADRE CELESTIAL:

Lc.15.20-22: “Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.” 22 Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies.” 23 Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete.

El padre no regañó, ni castigó, ni rechazó a su hijo rebelde, sino que dijo: “traigan la mejor ropa para vestirlo.” Se supone que era ropa nueva que se pondría después de bañarse, lo cual simboliza la santidad y justicia de Cristo que te lava y te cubre a ti y a mí. 1 Juan 1.7b asegura que “la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.”

Por su parte, el anillo era la señal del hijo legítimo con todos sus derechos legales. Lo cual quiere decir que tú como creyente has sido perdonado y restaurado como hijo y heredero del Padre Celestial. Rom.8.17: “Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.”

Y, por último, el banquete expresa la gran alegría de Dios y de los ángeles cuando un hijo se arrepiente de sus pecados. Lucas 15.7 dice: “Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.” Y Lucas 15.10:10: “Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.”

La parábola termina en un ambiente de aceptación, lleno de alegría y fiesta, que es el gozo celestial que trae Cristo diariamente a tu corazón. Luc.15.32: “32 Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así concluímos que cuando practicamos las lecciones de estas parábolas, las heridas causadas por el Rechazo Emocional son sanadas por la Aceptación Total de nuestro Padre Celestial y podemos vivir alegres todo el tiempo. Como dijo el apóstol Pablo en Fil.4.4: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”